Cuando sufro no me aburro, cuando sufro vivo intensamente y mi vida es interesante, llena de emociones y peripecias. En verdad, sólo vivo cuando sufro, es mi manera de vivir. Pero algo en mí no quiere sufrir. Alejandra Pizarnik.
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6 abr 2011

Hesse.

Y en algún punto
esa persona que hace tantos años
(tantos)
me dijo
"Vos no sos como el resto"

tenía razón.

Yo soy un lobo estepario.

Tal vez sea hora de dejar la piel de serpiente
y ponerme la de lobo.



"Soledad era independencia, yo me la había deseado, y la había conseguido al cabo de largos años. Era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas."
(El lobo estepario. Herman Hesse).

10 dic 2010

Esos días.

Otra vez el terremoto. Adentro se destapa un agujero y ya no es agujero, es abismo. Salto como la mejor imbécil ciega de la Tierra. Me tiro de cabeza. La única forma de entender el miedo es abrazándolo. Y acá vamos.

El oleaje abrumador de los sueños que develan cuestiones inherentes a mí estado constante de nocambiarnoolvidarnoperdonarnoavanzar.
Qué triste, la puta que lo parió.
Me doy permiso de putear, me lo merezco.
Cuando entro en crisis verborrágica, me doy permiso de putear.
Me saco el disfraz de princesa poeta y mando a todos a la reverenda madre que los parió.
Y lo peor
es que a veces creo que se lo merecen.

Qué pasa. Pasa que no pasa nada. Pasa que si no vino es porque no vino. Y sobre todo porque no quiso. Elemental, Watson.
Estas conversaciones internas son dignas de internación. ¿Te voy poniendo el chalequito de fuerza?
Ya le perdí el miedo. Y si estoy loca, no tengo más salida que nadar en la locura. Con palabras, con gritos, con llantos de pasada la media noche y un atado de veinte de cigarrillos cada vez más vacío (y cada vez más rápido, más rápido. pero la muerte es lenta)

La muerte tortuga, viste?

Agarro mis etiquetas y voy poniéndole un nombre a todo. Y ojito con no entran en mis clasificaciones, eh? Ojito con salirte de mi normalidad apestosa pero tan tan tan cómoda. Porque si salís de ahí, de las casillitas, lo más probable es que a mí no llegues nunca.
O sí.

pero tanto miedo ibas a tener?
porsupuestoquesí.

Me corro del disfraz. Pero me corro del disfraz encerrada en mis cuatro paredes plagas de cosas, de imágenes, de recuerdos. De la puerta para afuera vuelvo a ponerme la armadura. Y no se te ocurra tocarme. No me toques.

Camino lento, ¿pero seguro?
Ah, sí, eso tampoco lo sé.

Al final soy una ignorante más. Una ciega más.
El montón de mediocridad que destilo.

Otra temporada en el infierno.

22 sept 2010

Diarios

Nada. Pero no es la misma de siempre. Es, hoy, una nada henchida de presagios. Una resignación activa. Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome. He pensado tanto en estas cosas. He pensado que puedo morir en cualquier instante y nadie amenazará a la muerte, nadie la injuriará por haberme arrastrado, nadie velará por mi nombre. He pensado en mi soledad absoluta, en mi destierro de toda conciencia que no sea la mía. He pensado que estoy sola y que me sustento sólo en mí para sobrellevar mi vida y mi muerte. Pensar que ningún ser me necesita, que ninguno me requiere para completar su vida.
Anoche hice fantasías sobre la inmortalidad. Me pensé destinada a no morir jamás. Me asusté mucho. No. Sólo la muerte da sentido a la vida. Esta verdad ha encarnado en mi. En suma, más que la angustia y la muerte, me preocupa mi carencia amorosa. Todo mi ser es un tenderse a..., temblorosa de amor, ávida de amar y amar. ¿Cómo no lo comprendí antes? ¿Cómo hube de pensar mi futuro exilando el amor?

Alejandra Pizarnik

18 ago 2010

Cobra (mi humilde homenaje a Severo Sarduy)

me quedé vacía.
la tormenta
el huracán
dejó detrás de sí
la calma inhóspita
y mortuoria.

mi pecho
es un cementerio
y no me duele
ya nada me duele

ya nada me toca.

es la muerte
que se sentó en mi falda
es la muerte
que enredó su lengua
con la mía.

ahora soy
una serpiente.

18 jun 2010

Aquí Alejandra (crónica de una compra o la búsqueda del tesoro)

En el año 2008, mi segundo año de cursada en el Profesorado en Letras, me anoté en la materia Seminario de Literatura Argentina. Me dieron para elegir un autor, del cual debía dar una clase. Miré la lista y allí, entre tantos nombres (Puig, Lugones, Tizón, Urondo, etc.), resplandecía ella, mi gran amor, la única e inigualable en mi alma: ALEJANDRA PIZARNIK. No lo dudé ni un segundo. Anoté mi nombre debajo del suyo, haciéndome cargo del tema. El año anterior, unos muy buenos amigos me habían regalado su poesía completa y desde ese entonces (también desde un poco antes), estaba muy obsesionada con ella. La clase me costó, ni siquiera sé si fue la mejor que di desde ese entonces para acá (probablemente no), pero sí sé que fue la más sentida.
Para aprobar la cursada, me embarqué un cuatrimestre más en un análisis de su poema "Extracción de la piedra de la locura", buscando conectarlo (al poema, pero también a ella) con los malditos. Lo logré, gracias a la paciencia de mi profesor y de un gran amigo que me llevó a recorrer bibliotecas y librerías, haciendo las veces de mentor, de guía, de compañero o simplemente, de oyente.

Ese año (dos hace ya, cómo pasa el tiempo, la pucha!) busqué por cielo y tierra un libro, que sabía que existía y que era fundamental leer: Los Diarios de Alejandra Pizarnik. Sabía que Lumen (la editorial española a cargo de toda su obra) los había publicado, pero se me hizo imposible conseguirlos. Un amigo librero me dijo que en España tampoco estaban, por lo que, con el correr del tiempo, me desilusioné, terminé mi investigación, aprobé la materia y dejé de buscarlos.

Hace unos tres días iba de expedición por la calle Corrientes con una amiga, rastreando libros para otro seminario (esta vez, de Literatura Latinoamericana), cuando vi, de golpe y porrazo ante mis ojos, los Diarios. Pegué un alarido breve, agudo y potente que casi liquida de un infarto a la vendedora y a mi amiga. El corazón me palpitó hasta llegar a mi boca. Allí estaban. Parpadeé y el precio exorbitante me pareció lógico y durante todo el día, y los tres que le siguieron, no paré de hacer cuentas y pensar en ella. Alejandra, aquí, Alejandra, bichito, aquí.

Mediodía húmedo porteño. Gente, gente saliendo por todos lados. Yo iba a la carrera, el reloj me presionaba. Corrientes se me asemejó por un momento a una calle sin fin, donde no llegaba a vislumbrar nunca la H mayúscula de la famosa librería que albergaba el mayor tesoro: A Alejandra. Pasé del frío invernal al sofocón pegajoso. Entré, despeinada, con cara de desencajada seguramente y de impaciencia y me lancé encima del pobre vendedor: Quiero los Diarios de Pizarnik, están agotados, están arriba del mostrador de la caja, pedilos allá entonces. Ni gracias le dije. Me di media vuelta y miré a la chica de la caja, suplicante. Cada segundo que tardó en desempaquetarlo, hacerme la factura y darme el vuelto se me asemejaron a la eternidad. La embolsó, me desesperé. Corrí hasta el subte, me tiré de cabeza, la desembolsé. Acaricié el libro de tal manera que sentí varias miradas en mi nuca.

La sonrisa se me salía de la cara. Alejandra, debajo estoy yo, Alejandra. Y acá estamos, Alejandra. Por fin. Te tengo en mis manos.

Sos la madre de mis palabras. Le diste voz a todo eso que nacía en mi pecho y no se animaba a salir. Me abrigaste con tu frío. Y si tal vez viva nadie te amó como te merecías, yo prometo amarte por toda la eternidad. Tu poesía no tiene fin, no tiene límites. El poema siempre será tu patria y, por suerte, me diste la bienvenida allí. Gracias Alejandra. Y bienvenidos tus diarios a mi biblioteca.

Gracias Lumen!



8 may 2010

Aperturas


En ajedrez se denomina apertura a la fase inicial del juego, en la que se procede a desarrollar las piezas desde sus posiciones iniciales (vos allá y yo acá, el primer paso para salvar esta distancia) . Las tres fases de una partida de ajedrez son: apertura, medio juego y final (final que puede ser feliz o un completo fracaso). Las secuencias de movimientos iniciales reconocidas se conocen como aperturas o defensas (yo siempre a la defensiva y ahora jugando al ataque) y se le han dado nombres como: la Apertura española, la Defensa siciliana y el Gambito de Dama Declinado. Hay docenas de aperturas diferentes que pueden variar ampliamente desde el punto de vista del carácter, desde el juego posicional hasta líneas de táctica salvaje (definitivamente salvaje, sí, eso sí). La apertura es un elemento fundamental en el ajedrez. Una apertura sólida permitirá consolidar posiciones ventajosas (la famosa Gran Entrada); por el contrario, la debilidad en la apertura difícilmente podrá ser compensada en el posterior transcurso del juego (pasar desapercibido o peor aún, ser vencido por un tercero en discordia!). En la actualidad la apertura está ampliamente estudiada (en algunos casos hasta la jugada 20 o más), hasta el punto de que en muchas partidas los primeros movimientos se realizan de forma automática de acuerdo con la teoría de aperturas establecida (esos son profesionales, yo apenas una aficionada). Una secuencia de movimientos de la apertura que se consideran estándar, a menudo catalogados en un trabajo de referencia como la enciclopedia de aperturas de ajedrez se conocen como "movimientos de libro". Estos trabajos de referencia a menudo presentan estas secuencias en simples árboles de apertura en notación algebraica o tablas de teoría (las técnicas añejas, probadas de conquista). Un nuevo movimiento en la apertura se conoce como una "novedad teórica". Cuando una partida se empieza a desviar de la teoría de aperturas conocidas, se dice que los jugadores se "salen del libro"(yo quiero innovar, sorprender -te-). En algunas líneas de apertura, los movimientos considerados mejores para ambos bandos han sido calculados para veinte o veinticinco movimientos o más. Los jugadores profesionales pasan años estudiando las aperturas y continúan así durante toda su carrera, según continúa evolucionando la teoría de aperturas.*




- Veremos qué resulta. Mi primer peón ya salió de casa. Llegará a destino? -



*Adaptado de Wikipedia.

12 feb 2009

Cero.


Volvemos a empezar
en otro lado
Yo también hice lo que me dieron ganas
No puedo culpar a nadie de mi vida
(sí, y ya sé que le estoy robando a Cortázar sus palabras
pero son las más precisas).
Espero que este lugar en el que estoy
no tenga más puentes
no tenga salidas
una isla
un desierto.
En busca de nuevas historias
nuevas palabras.

10 feb 2008

La tela de Penélope o quién engaña a quién


Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas. Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo. De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.

Augusto Monterroso.



*Ojalá Penélope sea ésto. Ésto que se desvirtúa de a poco. Nunca supe tejer muy bien.