Cuando sufro no me aburro, cuando sufro vivo intensamente y mi vida es interesante, llena de emociones y peripecias. En verdad, sólo vivo cuando sufro, es mi manera de vivir. Pero algo en mí no quiere sufrir. Alejandra Pizarnik.
Nada. Pero no es la misma de siempre. Es, hoy, una nada henchida de presagios. Una resignación activa. Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome. He pensado tanto en estas cosas. He pensado que puedo morir en cualquier instante y nadie amenazará a la muerte, nadie la injuriará por haberme arrastrado, nadie velará por mi nombre. He pensado en mi soledad absoluta, en mi destierro de toda conciencia que no sea la mía. He pensado que estoy sola y que me sustento sólo en mí para sobrellevar mi vida y mi muerte. Pensar que ningún ser me necesita, que ninguno me requiere para completar su vida.
Anoche hice fantasías sobre la inmortalidad. Me pensé destinada a no morir jamás. Me asusté mucho. No. Sólo la muerte da sentido a la vida. Esta verdad ha encarnado en mi. En suma, más que la angustia y la muerte, me preocupa mi carencia amorosa. Todo mi ser es un tenderse a..., temblorosa de amor, ávida de amar y amar. ¿Cómo no lo comprendí antes? ¿Cómo hube de pensar mi futuro exilando el amor?
Siempre mi problema fue decidir. Estoy parada entre un lado salvaje y otro doméstico. Es como si mi sangre fuera la cruza extraña de un perrito faldero (quien alimenta tu ego) y una serpiente asesina (need to contaminate to aliviate this loneliness). O me enrosco en tu cuello y lanzo por fin mi mordida letal, o me acomodo en tu regazo y te dejo dormir en esta hora de la siesta. Pero no puedo sacudirme, no puedo sufrir más estos espasmos que parecen augurar la transformación, la perdida de una forma para ser solamente la otra. No más. Porque de esos espasmos sólo quedo deformada, agotada, sonrisa a medias. Nunca satisfecha.
Mi elección siempre es la no elección. Si puedo esperar, espero. No soy una fiera agazapada. Soy una creyente fervorosa de las leyes del universo. Imagino que sólo sucederá lo que tenga que suceder. Everything is already written. No podría cambiarlo. No podría cambiarte.
Ah, sí. También pienso que un día vas a ser vos el que se decida entre ser un amo cariñoso o el cazador que use mi piel como trofeo.
Todo esto está mal. No puedo dormir. Dudo, por lo tanto existo.
no imagino otra cosa más que este beso que este silencio que esta sonrisa. que este mirarnos lentamente. nos entendemos en este espacio. plaza banco rosa nube sol. mi boca en tu cuello. tu perfume en mi ropa. mi ropa con perfume a vos. tan abrazados en este atardecer. tomarte de la mano y sentirnos cómodos. sentirme cómoda en tu abrazo. en tus manos. yo no quería atarme. yo no quería cadenas porque mi soledad es mía. es mi bandera. es mi orgullo. mi libertad es mi sombra y mi cuerpo es mi libertad. y etcétera. y vos qué estabas buscando de noche? la noche es de los vampiros. por qué encontrarte ahí. por qué. y a pesar de eso no imagino otra cosa más que este atardecer. más momentos iguales. repetición. pero otra cosa, otra etapa. no. el miedo, siempre el miedo. me miro y me reconozco y me desconozco. reconozco mi miedo, lo entiendo, lo justifico, me regocijo en él. me desconozco cuando digo que no importa, que sigamos adelante, que intentemos. y de repente te sonrío con la calma que nunca tuve. y no soy yo ésta, no soy yo. algún día volverá mi rostro a ver la luna y a correr. yo siempre estoy corriendo. siempre me estoy yendo antes de llegar. es que vos no sabés que yo grito por dentro.